DIÁLOGO ENTRE ICNOBATE Y CACODEMONIO

 

 

Por el Dr. Quatre Vingt Cocotiers.

Dr. En Pataphysica. © 1996 (8471 desde el reinado del Padre Ubú).

 

1ª ESCENA

 

Icnobate y Cacodemonio pasean una tarde de primavera. Comienza la floración.

 

Icnobate: Dime, Cacodemonio : ¿ no es hermosa la tarde, ahora que aun el sol lo endulza todo con sus últimos rayos, cuando se respira en el aire puro el aroma de las primeras flores ?...¡ todo reclama nuestra atención bajo el reinado del verano que se avecina !

 

Cacodemonio: Sí, Icnobate. Atrás queda el pétreo cielo del invierno que ha durado dos mil años, bajo cuyo peso hemos vivido una existencia sorda y encogida, entre atmósferas malsanas de nitro y sulfur, reducidos a un silencio e inmovilidad que repugnaban a nuestro juicio y corroían nuestra sensibilidad.

( mirando ligeramente arriba ) ¡ su única ley aturdía al universo, convertido en gigantesco Carro de Heno!

 

Icnobate: Incluso nosotros, los más altos generales, mecidos por el sopor, soportamos en silencio obediente las punzadas de una vida tan deshonrosa. Mas de dos mil años de pesar y embotamiento han quedado atrás cuando Satán, oculto en las innumerables grietas del Averno, nos mandó llamar durante la noche...( pausa )

Cacodemonio: Sus ojos oscuros miraron a los nuestros...

 

Icnobate: Y su bello rostro estaba tan sereno...

 

Cacodemonio: Nos dijo: “ mis generales: preparaos para abandonar este oscuro ámbito. Desde hoy renegamos de esta lóbrega mansión, de sus macizas bóvedas, de sus techumbres y humedades sin fin. Id, arengad a mis demonios por sus muchos reinos y vastas provincias, convocad también a la fauna infernal. Formadlos en legiones y traedlos a mi presencia.”

 

Icnobate: Y así supimos que nuestro sitio tocaba a su fin.

 

 

                              

FIN  1ª ESCENA

    

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2ª ESCENA

 

 

 

 

DIÁLOGO ENTRE ICNOBATE Y CACODEMONIO

 

Cacodemonio: La hueste infernal fue reunida en el pórtico del Pandemonio, ciudad y residencia de Lucifer. El can Cerbero, el de ojos melancólicos, se puso al pie de la negra roca desde donde Él se encumbró para, en completo silencio, mirar en el corazón de cada uno de nosotros. ( PAUSA )

Después levantó su cabeza, usó su voz, y dijo:

“ Tiene que ser muy miserable quien no sepa reír y amar bajo el reinado del verano... Mi hueste... mis hermanos. Hace ya siglos sin fin que cedimos al amargo temor del joven dios, que nos redujo a este ámbito en todo semejante a un mar, a un negro oleaje de piedra, inmóvil, y nos convirtió a nosotros, seres sobre los que reinaba todo lo amable, en negros fantasmas de los techos.

         Su atroz necesidad de rabia, su abrasadora mansedumbre, se extendieron por el limpio éter, tornando las fragosas montañas en secos pedregales, sofocando las fuentes y los ríos, volviendo los corazones educados en augustas virtudes en músculos cojos y obstinados. Ajeno a todo tacto ha tasado la fe de su súbdito preguntándole, siniestro:

¿ conoces mi cólera ? ( CASI PARA SI, CASI AL SUELO, CASI...) ...por pudor accedimos...

¡ Mis demonios ! ¡ Hoy volveré a hundir vuestros ojos en el seno del mundo ! ¡ Ascended rumbo al este ! Arriba los bosques aun duermen y se prepara una mañana apacible. Id ( CASI PARA SI, CASI AL SUELO, CASI A ELLOS ) no hay crepúsculo en el cortejo del sol... ( PAUSA )

 

 

FIN 2ª ESCENA

                 

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3ª ESCENA

 

 

DIÁLOGO ENTRE ICNOBATE Y CACODEMONIO

 

Icnobate: Una ordenada agitación se extendió entre nuestras hordas. Demonios de todas las jerarquías, Dragones, Anfisbenas, Catoblepas, Basiliscos, Górgonas, Grifos, Hidras, obedecieron al ser en extremo amado y, formados en fantásticas legiones, se deslizaron por el muerto firmamento de piedra, favorecidos por los vientos equinocciales de las regiones superiores,...hacia la primera rotura del alba.

 

Caco demonio: Un adormecido ejercito de ángeles aduladores, afeminados, embelesados por el contacto de esa pegajosa substancia que es la gloria, recibió a nuestras poderosas naves que ya se apostaban en las quebradas, en las profundas simas, en las torres, sobre las mismas nubes.

 

Icnobate: ( con cierto pesar )...exterminados...( pausa larga )..... ( con cierto nuevo ánimo ). La tarde cae, Cacodemonio. Tu y yo nos sumiremos en adelante en el seno del mundo. Comuniquemos a Lucifer, nuestro príncipe, las buenas nuevas. Tal vez, cuando ascienda y la tibia luz de la luna bañe su rostro desaparezca la melancolía de su corazón.

Satán: ( desde fuera, con su atronadora y dulce voz )

                   ¡ Icnobate, Cacodemonio !

 

Ambos:  ( dirigiéndose hacia la voz ) ¡ SATÁN !

 

 

FIN