¿ QUE POSICIÓN OCUPARÁ LA TUMBA DE UN RUMBERO ENTRE UNA DOCENA DE EMINENTES MECANÓGRAFOS SEMIENTERRADOS CON HABILIDAD?

Por el Dr. Don Bungalou Lumbago A´tresbandas. (c) 8475 desde el reinado del Padre ubú.

Un rumbero es un ser insignificante comparado con la monstruosidad de un alfiler -petit poirot- haciéndole sombras al sol; la mecanografía, como la rumba, saluda desde un cielo rumboso y tachado de mecanógrafas, pues sólo las mujeres poseen el arte de mecanografiar absolutamente mientras desde la bolita de grasa de sus páncreas un obús celebra el misterio de los rodillos de tinta de la máquina de escribir. A tal arte tal castigo.
Suponiendo que el rumbero-cadáver se llamase Gordon, obvio es que debería posicionar su ataúd en contra dirección al rumbo que tomasen la procesión de hormigas listas para el banquete de los mecanógrafos........... .....años luz ha de sus máquinas de escribir.
El punto de comparación con el que los mecanógrafos reptan hasta llegar a apropiarse de los ritmos rumberosinuosos se encuentra en el eje que el cuerpo de los primeros la imprudencia al pasar el rollo de la máquina cometen; un brazo largo, como el que utilizan los rumberos para tañer las cuerdas de su guitarra se superpone en 2 milímetros más o menos al airecito que se produce, en el caso de los mecanógrafos, cuando éstos desplazan violentamente la palanca que hace pasar la página que están mecanografiando, los mecanógrafos.
Orden y tomates es el pensamiento que hizo a Hume, el célebre filósofo, descubrir -hasta revolcarse- el hecho de que las ideas se encuentran dentro del cerebro no en una cama de agua sino en una cómoda llena de cajones y compartimentos como en un yate que se hundiera de repente en el mar. Así pues, el asociacionismo penetró auténticamente en las mentes de los asociacionistas; el mecanógrafo como el rumbero pertenecen a este tipo humano tan salado.
De hecho, la muerte se representa mímicamente en la vida de los rumberos como una escoba eterna -que ya ideó Walt Disney en uno de sus dibujos tan inanimados como él- que danza inagotablemente sin desfallecer, puesto que se reproduce automáticamente; cierto, también las palancas dan vida a las letras que saltan de la tinta al papel en la máquina de escribir y es ese salto el tic rítmico que la rumba perpetra en su desmesurado afán por ennoblecer el arte equino.
Y puesto que en el camposanto sobra la contabilidad de suponer es que ni rumbero ni mecanógrafo opondrán ningún centímetro para su correcta y luminosa ubicación. 

Ved, hombres y mujeres, como hasta la mas humilde de las relaciones adquiere en el cerebro sin freno de los Doctores en Pataphysica una auténtica dimensión proteica. 

BUENAS NOCHES