Y yo sentí el estupor
del alma cuando bosteza
el corazón, la cabeza,
y... morirse es lo mejor.

Antonio Manchado.


A estas alturas, a nadie escapa que el pensamiento occidental experimenta cambios sustanciales a la velocidad de la luz. Así, para la mayoría de los mortales la muerte ya no resulta una tragedia y de ello se encargan funerarias y otro tipo de insectos venidos para la noble labor de hacérnoslo todo mucho más fácil, no nos resistamos a ello, morirse nunca fue tan fácil!!!


¿Siente náuseas al caminar por la vida? ¿Cada día escenifica una y otra vez la misma tragedia? ¿Está absorbido por el tedio, la monotonía y la falta de referentes? No tema, no permita ser pasto de sus propias ansiedades, rebélese, rebélese y clave, clave, antes de ser usted mismo clavado en un ataúd, ahí esta la clave.


Entre clavos y martillos se proponen soluciones varias así que elegir entre todas las opciones que se barajan, lo que le lleva a sacar un As o una Sota, de bastos en el último caso. Por ello, si está tan cansado que no desea asentar sus posaderas en un clavo, por la parte punzante, se entiende, siempre puede elegir MORIR. Sí, morir cómodamente, en cómodos plazos o mensualidades o morir de vez, tampoco hace falta que hipoteque su muerte por ello.


La Funermostra se presenta como una buena alternativa, vaya echando cuentas y decidiendo qué tipo de fausto quiere para su propia muerte, boato, ornato y sobretodo pompa, mucha pompa fúnebre. Si su arrogancia era lo que antes le impedía decidir su propio finamiento ahora, no tiene que preocuparse porque gracias a las urnas para cenizas de tierra con semillas y biodegradables, TODO es mucho más fácil, la muerte ya ni siquiera exige que usted renuncie a sus más grandes vanidades humanas. No se preocupe y obténgalo TODO en la NADA, una tomatera de su propia muerte, un huerto con hermosos melones y pepitas, una selva madre.


Otra novedad es la posibilidad de escribir pésames y esquelas por Internet. Innumerables son las ventajas que ello ofrece. ¿Que un día quiere morir?, Se envía su propio pésame... a sí mismo. No requerirá por tanto de la compasión de amigos y familiares ni siquiera de sus afectos cuando ya esté lo suficientemente muerto para no verlo. Con este invento usted puede quererse a sí mismo, mejorar su autoestima y avanzar otras conmiseraciones, así puede preparar poco a poco y con mucho decoro su propia muerte.


eldiablomundo

pomposa y biodesagradable