LAS LOAS A URALITA: DEVOCIÓN O EXCESO. LOS 
TEXTOS APÓCRIFOS DE ANTOINE D’CLUNY



Por el Dr. D. Antuan Duanel. Doctor en sí mismo. Marqués de Tossos. Dr. en 
Pataphysica. Duque heredero de feria.



Aquellos que opinan que el medioevo es una época oscura, no ven más 
allá de sus Edisons. Un tanto recoleta, tímida quizás, de claroscuros y 
clodoveos; dispersión...y eso del poder de una minoría detentado sobre la gran 
masa no es peculiaridad de una etapa histórica sino la síntesis de esta pleura 
de vísceras cinéticas llamado ser humano inmerso en su nada. Opinar es gratis, a 
veces te parten la cara de forma gratuita.
En Agosto de 1937 el señor Artaud, bastón de San Patricio en mano, arriba a 
las costas irlandesas. Apenas un mes, el 29 de Septiembre, es repatriado. No 
tardarían en encerrarlo. Al día siguiente.
Los individuos que lo trataron por aquellos días cuentan todo tipo de 
extravagancias y excentricidades.
Varios de ellos creen haberle oído mencionar unas copias manuscritas de Antoine 
d’Cluny. Como se sabe odiaba las maquinas de escribir o de cualquier otro tipo. 
Se trata de las Loas a Uralita.
Antoine d’Cluny, estudioso que vivió a yegua de los siglos VII y VIII, no se 
sabe con certeza si pertenecía a alguna orden, pero estuvo muy vinculado a la 
vida monacal. Visitó Jarow en torno al 725, para recibir con toda seguridad 
devoción y erudición del famoso historiador inglés Beda el Venerable. A partir 
del 736 se pierde su rastro. Las fuentes enmudecen respecto a su paradero o 
posible defunción. 

Hay una referencia en el índice de los archivos del monasterio de jarrow que 
alude a la existencia en ella de unos pergaminos en caracteres rúnicos cuyo tema 
son unas loas devotas en honor a una beata eslava, si bien no se han hallado los 
originales en dichos archivos.
Esto hace dudar si estaban ya en el monasterio a la llegada de d’Cluny o si bien 
los trajo consigo. En todo caso la llegada de los manuscritos a Jarrow es todo 
un misterio, y ya que la copia refiere hechos contemporáneos a la estancia de 
d’Cluny en las islas, ésta fue hecha en ellas.
Uralita es de origen eslavo por parte de padre, posiblemente de algún grupo 
asentado en la ribera del Volga, aunque fuentes más dudosas la asocian a las 
hordas de los Kuros. Sus antepasados bajaron al imperio con Teodorico al frente 
de los ostrogodos a finales del siglo V, al que se unieron buscando tierras más 
fértiles en la Europa meridional y presionados por el avance de Atila.
En uno de los saqueos en torno a Rávena, su padre, Esférico “pi” el penoso 
sodomizó 25 veces, número ancestral y mágico en las creencias paganas del clan 
familiar, a Tisana de Letrina, hija de Cayo Sanitario, noble terrateniente 
romano del bajo Imperio, que le encularía la fe de cristo.
Esférico, converso, moriría producto de una hemorragia producida al cercenarse 
el vergajo en un arrebato místico, ofreciendo sus 30 bárbaros y penosos 
centímetros al altísimo en seña de arrepentimiento por su tumultuoso pasado. 
Esta verga sería adoptada como patrón métrico sustituyendo al palmo romano.
Al alborear el siglo VI, nacería Uralita, hija de la deshonra y un patrón 
métrico; cargaría con su vergüenza a lo largo de su vida, encomendando su alma a 
la cruz y a promocionar las enseñanzas cristianas sus esfuerzos.
Se le atribuyen curas milagrosas de embarazos no deseados, algo así como abortos 
espirituales por lo que la iglesia reconoce su fervor pero reserva juicio en 
torno a su obra.
Se cree que las loas pueden haber salido de la pluma de Porculágoras
mercader bizantino que regía su vida por la norma de Esopo y ejercía su 
profesión en Ancona, en la costa Adriática. A él se le atribuye un intento de 
rapto frustrado a Uralita.
Fruto de esta situación, y temiendo por su alma, dona todos sus bienes a la 
hermandad de prostitutas enfermas de Alejandría, y se retira al desierto de 
Egipto, donde dará fin a su vida.
Es el único admirador que se le conoce a través de las fuentes, no obstante, 
los caracteres rúnicos en que se halla escrito el original, no dan mucha fuerza 
a esta tesis, apuntando como posible autor a algún bárbaro, hérulo u otro, más o 
menos romanizado asentado en la región de Espoleto. Quizá algún conocedor de la 
Biblia de Ulfilas, que utilizó un alfabeto básicamente griego, aunque también 
signos rúnicos; todo hipótesis.
La importancia de las loas es el carácter intrínsicamente creador del autor, 
que le confiere un bagaje de neta atemporalidad, máxime en una etapa histórica 
en la que venía primando la copia de forma tradicional desde hacía siglos.


LOAS A URALITA, FIEL ESLAVA DE SU SEÑOR. PLACERES E FACERES DE PENTECOSTÉS

Las loas en honor a la beata Uralita, dentro de cierto desorden, fiel 
reflejo del estado de turbación en que se encontraba el autor, están articuladas 
en tres cuerpos, dos de ellos sin título y uno central [ “pi” (A2 O), fórmula 
áurea ], conformando de este modo la trinidad; espiritual, celestial, en sentido 
ascendente y carnal, terrena, en sentido descendente.
Imbrica imágenes piadosas con recreos de los sentidos hasta los últimos 
versos en los que intenta hallar sosiego en la serena mirada de la idolatrada. 
Avergonzado por sus espureos pensamientos vence la vista para sorprender de 
nuevo en las formas intuidas entre los pliegues de las prendas de la beata el “ 
reflejo de su lujuria “. Para terminar, si nos atenemos a los datos archivados 
en el monasterio de Jarrow “manuscrito en caracteres rúnicos “ puede albergarnos 
la sospecha de una coautoría, o más pexactamente de un enriquecimiento formal 
por parte del copista que lo tradujo del latín, ya que cualquier lengua bárbara 
contemporánea a ella, era presumiblemente más pobre de recursos expresivos; es 
decir que posiblemente nos encontráramos con un ditirambo carente de registros. 
Pura especulación no obstante, y como dije en un principio, opinar es gratis y a 
veces te parten la cara de forma gratuita.



Crezco en par al eje
desta terra dominicata
de aquí a Pataliputra, por vos
ordalía de embelesos 
sin palafrén a mi sien,

trucidado en sesgo
por el incienso de 
tan virginales óleos.

Cinco de mis diestras alcahuetas,
tan caras a mi reliquia 
en helicóptero sobre 
tan ágedas de vos
estribaciones.


Pi” (A2 0) FORMULA AUREA

Sobre el éfeso de tu rostro,
icono de mi devoción, 
rocía la solución áurea
de mi alquimia destilata.

Abandonas el acróstico palisandro
permitiéndome comprobar
la firmeza del cuadrivium,
manifiesta en tu terrena
y mundana retórica
más bella que las letras
que lo intuían.

Esnafrada en tu corola
morada y aura de querubines,
mi augusto anverso, 
reposa su, cada vez más, 
imperial apéndice,
inhalando plebeyo,
y robando en mortal arrebato,
tal loor de santidad,
que condensa en la laringe
sinpar licor que embriagaría
al mismísimo Baco.
Desbocando de tal modo
su carácter que tiemblan
las vestales todas desta costra
transida del cuerpo
y turbadora del ego.

Mi nariz, en fin,
postrada, exhausta, dócil,
ante el guardián
sobre el templo de la naturaleza.

III

¿ De donde tu tez
del color de las nubes
que son tapiz de los portones
de Pedro Custodio,
aldabas turgentes como
el trueno de la Omnipotente Cólera ?

Transparente dermis
que intuye ebras añil,
que adquieren el aspecto
de aura telúrica,
sin ser consciente
de qué soy poseso,
al tacto de mis manos
yérguense astas;
alzase la mirada
del morador del laberinto.

Y ariadnas tus mechones
del color que representa
a los más altos,
desde la corona de tu sien,
en cascada revueltos caracoles,
velo a usurpadoras observaciones.

¿ De donde tu envolvente piel,
nimbada entre curtidos paganos,
noble entre villanos,
remanso al pecador contrito ?
En toda su extensión...
¡ Ombligo de los limbos !

Busco refugio en tu mirada,
mas declinola con humildad,
y hallo ante mi, 
el fiel reflejo de mi lujuria.


(Anónimo)