La Sociedad Neopatafísica de Madrid se congratula de acoger en

La Sociedad Neopatafísica de Madrid se congratula de acoger en su seno –no menos sinuoso que el tan cacareado seno materno- a tanto patafísico descarriado –y descarriarse cuanto antes es un deber ineludible de todo patafísico que se precie de tal-, a tanto patafísico descarriado, digo, como hemos espontáneamente reunido en este primer simposio patafísico y neopatafísico intitulado “Po-lonia”. Como unos y otros sabemos “Po-lonia” quiere decir “en nin-guna par-te” que, como a su vez todos ustedes saben, es donde mejor se está.

Desde que Jarry tuviera la genial intuición de situar sus “ubúes” en tierra po-lonesa –sin que ello reste méritos a su no menos genial precursor Calderón de la Barca- ha habido algunos cambios en la Geografía Política, entre los que quiero destacar aquí el hecho de que ese país forma ahora parte de lo que se conoce como Unión Europea y esto quizá influya beneficiosamente en el resto de los países que la constituyen, ya que en un país que es “nin-guna par-te” no caben los na-cionalismos. Con la sabiduría propia de un neopatafísico –que, como su propio nombre indica, es más moderno que un patafísico- diría que si no quiere usted ser nacionalista, hágase usted po-lonés. Esto reza, naturalmente, para todo tipo de nacionalismo, ya sea regional o estatal.

Dicho esto debo aclarar que ser neopatafísico no es mejor que ser patafísico, ni viceversa. Si la patafísica es a la metafísica lo que ésta es a la física, la neopatafísica es a la patafísica lo que ésta es a la metafísica. Se trata de dos estados de con(s)ciencia paralelos y sincrodiacrónicos. Eso es todo. Aunque, bien mirado, se podría decir que los neopatafísicos estamos más allá o, dicho de manera más castiza, más “”pallá”.

Volviendo a nuestros descarriados invitados debo decir que proceden de diversas partes del mundo: los tenemos, aparte la tierra que les da cobijo, del reino de Valencia, del reino de Aragón, del reino de Puerto Rico y del Reino de Colombia, sin contar otros innumerables reinos que aquí no cito para no ser ni prolijo ni pelma. Quizás algunos, o muchos, no podrán venir, unos por falta de recursos, otros, quizá la mayoría, porque no se habrán enterado, ya que hemos llevado la convocatoria del simposio con el mayor secretismo con objeto de evitar avalanchas, que suelen ser muy peligrosas. En cualquier caso todos deben saber, a guisa de consuelo o, quizá, de acicate, que hacer un viaje para no llegar a ninguna parte puede ser muy frustrante o, por el contrario, una meta a alcanzar.

Un encuentro patafísico, como es éste, no puede por menos de ser un encuentro imaginario, como son las soluciones de la ciencias patafísica y neopatafísica. Es decir, puede que nos encontremos, puede que no. Por lo tanto, se trata de un evento muy de nuestro tiempo y el hecho de que se celebre en esta Facultad de Bellas Artes lo hace aún más propio.

Inevitablemente hablaremos de arte, veremos arte y haremos arte; eso sí, de forma imaginaria y como en ninguna parte.

Por último, quisiera dar la bienvenida a todos con dos creaciones fruto de la furia palindrómica que me acometió en 2002 y que parece no querer abandonarme ya. La primera servirá para animar a los seguidores de Jarry, ya que habla de la irresistible ascensión de Ubu y dice así. UBU REY AYER UBU. La segunda resulta terriblemente neopatafísica por la propia lógica palindrómica que la ha engendrado y reza de esta manera: ATAR REY UBU Y ERRATA (obsérvese que el propio nombre de UBU es un autopalíndromo).

Saludos pertinaces.



Dr. Polifaz

Fundador y Presidente de la SNPM